Un mundo sin vino no es un mundo

Digámoslo bien claro, un mundo sin vino no es un mundo, o al menos la historia del ser humano no sería la misma sin el vino. Estamos hablando de una bebida que ha acompañado al ser humano desde el inicio de nuestros tiempos, de ahí su importancia a nivel mundial. El origen de la palabra vino que hoy en día utilizamos los hispanoparlantes se remonta al sánscrito, los hablantes de este idioma utilizaban la palabra vêna para referirse a esta bebida, los griegos usaron el término oinos y en latín se usa el término vinum.

El vino es mucho más que una bebida producida a partir de la fermentación del zumo de uva, pero seguramente en lo relativamente sencillo de su elaboración radica su éxito, pero también su complejidad. Al existir tantas variedades de uvas, asociadas a diferentes regiones del mundo, se pueden producir una gran cantidad de vinos diferentes, que tienen su matices, sus aromas, sus sabores y generan diferentes sensaciones en nuestro paladar. Ahí reside seguramente la grandeza del vino, una bebida muy agradable a la hora de ser degustada, pero que nos ofrece diferentes matices, y que no deja indiferente a nadie, la bebida perfecta para acompañar cualquier comida, pero también perfecta para degustar por sí misma.

Remontándonos a los orígenes del vino

El vino, como comentamos anteriormente, está asociado a la historia del ser humano prácticamente desde sus inicios. Hay indicios que indican que el cultivo de la vid ya se daba alrededor de los años 6000 y 5000 a.C., además, por aquel entonces, también se elaboraban bebidas que procedían de las uvas. Pero sin embargo, aproximadamente en el año 3000 a.C. es el período del que si que los expertos han encontrado indicios que permiten afirmar que se producían auténticas cosechas de vino.

Desde entonces el vino se ha convertido en una de las bebidas alcohólicas más populares de todos los tiempos, a pesar de rivalizar con otras que se han producido a nivel histórico como por ejemplo la cerveza.

La experiencia del vino y su maridaje

Tenemos que tener en cuenta, que el vino es perfecto para degustar por sí mismo. Su agradable sabor y su gran cantidad de variedades, como el vino oloroso, el vino tinto o el vino blanco, hacen que sea perfecto para degustar en diferentes momentos. Su consumo se ha producido a nivel histórico asociado a la comida, esto ha ido evolucionando hasta lo que hoy en día se conoce como el maridaje.

 El maridaje permite llevar la experiencia de disfrute del vino con la comida a otro nivel. Se trata de asociar los diferentes vinos a diferentes alimentos en concreto, para poder extraer todo su potencial, y realizar combinaciones que nos permitan disfrutar del vino en todo su esplendor, pero también de la comida.

La venta del vino a lo largo del mundo

El vino es tremendamente popular en todo el mundo, como curiosidad podemos indicar que el país del mundo en el que más vino se consume por persona es la Ciudad del Vaticano, con 54 litros de vino por persona al año. A continuación encontramos Andorra con 46 litros por persona al año, Croacia con 44 litros por persona al año, Eslovenia con 44 litros por persona al año y Francia, con 42,5 litros por persona al año. Este es el ranking de los 5 países que más vino consumen por persona al año en el mundo.

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